Voz de un vagabundo
Pido seamos honestos y contestes con franqueza
si mi vida no conoces por qué al verme me desprecias;
dame razón que comprenda -ese ejercer despectivo-
sin escrutar un momento, las razones de mi sino.
Dime por qué ese disgusto, ante el inocuo suplicio
proclamado como errante -vagabundo que mendigo-
!Acaso! en aquel transcurso de mi tangente infortunio
estuviste tú presente, ofreciendo apoyo alguno.
Dime, si por un minuto, has pensado en mi dolor
¿Oh crees que al ser vagabundo, no tengo yo corazón?
Mi vida así -como todos- fue del comienzo lo mismo
nací de un vientre, fui niño y en arguye de ignorancia
fui débil al enfrentar la presión que nos devasta.
Esa presión que comulga con dogmáticos prejuicios
entre injustos desafueros -desprecios, favoritismos-
que asesinaron mis sueños, desatando mi suplicio.
Hoy soy simple vagabundo que en la sociedad apesta;
efigie de indignación -por banales apariencias-
que errante va por el mundo, sin el beso de clemencia.
Dime entonces el… ¿por qué?... me juzgas y me desprecias
Autora: Ivette M. Quiles Silva
8 de diciembre de 2007
Autora: Ivette M. Quiles Silva
con cariño....Campesina, Brillamor
©®Todos los derechos reservados
______________________________________________________________
Desde que la vida empezó, la regla se estableció: ¡Nuestras faltas ignoramos, las del prójimo aumentamos! (Ana Frank -1929-escrityora Judía alemana)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario