Prejuicios
Somos raza de este mundo
que con o sin discreción
-juzgamos y condenamos-
en pos de la perfección,
en pos de la perfección,
y con Dios en nuestros labios
nos creemos lo mejor.
Ofendemos, humillamos,
lastimamos al caído
-bajo sombras de ignorancia-
distinguimos entre algunos,
y con Dios en nuestros labios
le vertemos en verdugo.
Quitamos fe en el mendigo
con apariencia arrogante
-al débil y al desvalido-
bajo censura constante,
y con Dios en nuestros labios
hacemos su carga incesante.
Juzgando a ser los triunfantes
damos amor sólo algunos
-al que está de nuestro lado-
-a los parientes y amigos-
y con Dios en nuestros labios
-injuriamos- los continuos.
Olvidándonos que el tiempo
hace juicio ante lo injusto
y en su momento apropiado
-considerándolo injusto-
con Dios de nuevo en los labios
lloraremos nuestros prejuicios ...
Concíbelo
5 de febrero de 2007
Autora: Ivette M. Quiles Silva
con cariño....Campesina, Brillamor
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Éstos, de labios me honran, más su corazón está lejos de mí, en vano me honran. (Marcos 7:6 -7 - libro de la Biblia)
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